Marcel Breuer, gran arquitecto y diseñador del siglo XX, tenía solamente 23 años cuando hizo historia en el campo del diseño de mobiliario. Su más grande aportación al diseño se inspiró en su bicicleta. Breuer había observado la alta resistencia y ligereza del tubo de acero empleado para realizar el manillar de las bicicletas y se le ocurrió la genial idea de emplearlo para la fabricación de mobiliario.
En 1925, el joven Marcel, siendo ya director del taller de muebles de la Bauhaus encargó tubos de acero a un fabricante de bicicletas y los utilizó, con la ayuda de un maestro soldador, para fabricar artesanalmente la primera silla de tubo de acero de la historia. Con esto consiguió una de las más grandes innovaciones en diseño de mobiliario del siglo pasado: el mobiliario de acero tubular.

Breuer trabajó durante largo tiempo en su butaca de tubo de acero hasta que en 1927 consiguió la versión definitiva. Tras esto, el arquitecto dijo: “Cuando vi terminada mi primera butaca de acero pensé que, de todos mis trabajos, ésa sería la pieza que más críticas me acarrearía. En apariencia, al igual que en expresión del material, es la más radical, la menos artística, la más lógica, la menos acogedora, la más próxima a una máquina. Ocurrió todo lo contrario de lo esperado.” De hecho éste fue el más influyente de sus trabajos. Apenas terminado el primer modelo sus contemporáneos empezaron a imitarle en el uso del acero tubular.
Originalmente el sillón Wassily se llamaba butaca B3 (B de Breuer), no fue hasta 1962 cuando Gavina pasó a reeditar sus diseños y la butaca fue rebautizada con el nombre “Wassily” como homenaje al pintor Kandinsky, amigo y colega de Breuer durante sus años en la Bauhaus, el cual había alabado esta obra maestra de Breuer.
El sillón Wassily en su versión definitiva consiste en una estructura de tubos de acero con esquinas redondeadas para el asiento, el respaldo y las patas en forma de patín, sobre la cual se forman con cuero el asiento y los apoyabrazos. La estructura exterior forma un paralelepípedo en el cual se encajan enlazados asiento y respaldo. Del clásico sillón mullido sólo queda en él el contorno, la mínima expresión de una confortable butaca. Para garantizar la comodidad se tuvieron en cuenta algunas consideraciones ergonómicas como el doblez de la estructura de acero en la parte superior del respaldo y en la parte delantera del asiento.
La butaca Wassily de Marcel Breuer se puede encontrar en la sección de Arquitectura y Diseño del MOMA (Museo de arte moderno de Nueva York) y es comercializada por la firma Knoll.