Jul 7 2009

Wabi-Sabi: la belleza de la imperfección

En su origen, la estética wabi-sabi surge de la aceptación de la realidad del budismo zen chino, así los objetos se entienden intuitivamente, evitando que interfiera el pensamiento. El wabi-sabi encuentra belleza en las cosas imperfectas, mudables e incompletas y está íntimamente ligado a la naturaleza.

el trabeio rustico - 2 Concrete Bridges de jmenard48@flickr

El wabi-sabi surge como una reacción contraria a la perfección y la suntuosidad chinas, está fuertemente relacionado con la ceremonia del té y es el rasgo más notable de la belleza tradicional japonesa.

Aunque es un concepto inefable, la forma más sencilla de definirlo es decir que wabi-sabi son las cosas rústicas, de superficies rugosas, irregulares, las cosas simples (limpias pero sin esterilizar), con tonos terrosos o difuminados y evita cualquier decoración que no sea parte de la estructura. Las cosas wabi-sabi conservan la calidez y producen una sensación de melancolía y armonía. Sugieren el proceso natural y nos invitan a disfrutar de desprendernos de lo innecesario.

Si analizamos por separado los términos wabi y sabi encontraremos que wabi se refiere a la vida interna, espiritual y filosófica (sugiere la soledad del hermitaño, la no dependencia de lo material, el disfrute de las cosas sencillas, la relación directa con la naturaleza y la realidad) mientras que sabi alude a lo material, lo externo, traduce los principios del zen en cualidades artísticas y materiales. Wabi sitúa los acontecimientos en el espacio mientras que sabi los sitúa en el tiempo. Wabi es lo subjetivo por contraposición a sabi que es lo objetivo.

Wabi-sabi hace alusión a lo relativo, el presente, el ámbito privado. Da soluciones personales en lugar de universales y no busca la belleza grandiosa e indestructible sino que representa las cosas que están en evolución desde o hacia la nada. Wabi-sabi encuentra belleza en la fealdad y en la imperfección. Es invisible, sutil, efímero.

Os dejo aquí un par de enlaces y un resumen del libro de Leonard Koren sobre wabisabi realizado por David Chacobo.

http://www.leonardkoren.com/

http://www.hermitary.com/solitude/wabisabi.html


Apr 28 2009

Mongolia

El domingo pasado hacía una mañana demasiado buena para quedarse en casa, así que después de desayunar me vi en la calle dando  un paseo. Bajé hasta Canalejas y entré a la sala de exposiciones de la C.A.M. No aliento a nadie a ver la exposición que hay actualmente allí, pero la azafata, que me conoce y sabe que me interesan esas cosas, me recomendó que me acercara a la sala de la antigua Lonja del pescado.

ManoEsto ya estuvo mejor. Ahora mismo esta sala aloja dos exposiciones: la primera era sobre pintura en los 70, había obras bastante llamativas aunque sólo encontré una obra que me gustara tanto como para hacerle una foto a riesgo de que viniera alguien a gruñir porque “no se pueden hacer fotos”. Es esta mano realizada al óleo sobre un lienzo de más de 2 metros de altura. En foto  pierde mucho pero en la realidad me impresionó bastante.

La otra exposición era sobre Mongolia. Hace poco vi la película Mongol, que narra la vida de Gengis Khan y me gustó mucho porque me encanta conocer las costumbres de otros pueblos. No sé cómo de fiel sería la película a la realidad pero seguro que desde entonces sé más del pueblo mongol.

La exposición que vi en la Lonja amplió algo más la idea que me había hecho sobre los mongoles.

Gengis Kahn y sus sucesores llegaron a crear el imperio más extenso de la historia conquistando China y extendiéndose por Asia hasta el este de Europa. Las duras condiciones de la vida del nomadismo mongol en desiertos y estepas condicionaron su carácter, que tenía como principales características la hospitalidad (incluso el puesto principal de la vivienda se cedía al invitado), su alegría y su sencillez.

Las piezas que me parecieron más interesantes fueron una bolsa de cuero de más de 1 metro de altura que se utiliza para producir kumis (que por lo que entendí es un alimento similar al yogur), un raspador de caballos fabricado con la cabeza de un pelícano a la que se enganchaban unos trozos de seda (esto fue lo que más llamó mi atención) y una tetera con dos pitorros bellamente adornada. También había un ger (yurta mongola), vivienda que utilizan los mongoles nómadas para desplazarse en las estepas, monturas para camellos, trajes típicos y juegos como el ajedrez o un juego de fichas similar al dominó.

Si alguien está interesado la exposición seguirá en Alicante hasta el 17 de mayo.